Dios bendice las madres,
las más hermosas mujeres
porque en sus vidas nos alientan
los más puros quereres.
Las que sienten el peso
de los deberes del día
y se entregan en martirios,
con su amor y simpatía.
Las que cantaron al oído
tantas canciones de cuna
y como hijo enseñaron
su viviente gran fortuna
Dios bendice las madres
que se entregan a diario
por el dolor de los hijos
en el cotidiano Calvario.
Las que hicieron otras vidas,
en sus benditas entrañas
y nos entregaron sus almas
con un amor que no engaña...
Las que dieron al hijo,
como flor, sus consejos
y a sus hijos aun miman
hasta cuando llegan a viejos
Dios bendice las madres,
en su santo derroche
de cariño sin tacha,
de pasión sin reproche
Las que tienden la mano
de bondad para el acto
y renueva esperanzas con
su amor el contacto
Las que impregnan el alma
de una fe tan intensa
que se hicieron muy dignas
con su eterna recompensa
Dios bendice las madres,
las que santas y tiernas,
por su amor se merecen
ser queridas... madres eternas...

Autor Rafael Caraballo
(Puerto Rico)
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